INTRODUCCIÓN.

 

Hoy, más que nunca, se está hablando de la orientación total o para toda la vida (lifewide guidance). No podemos sustraernos a esta concepción de la orientación, donde ésta se concibe no sólo en un momento determinado de la vida del individuo, sino que se tiene que dar en los momentos críticos de la vida, entendiendo éstos no sólo como crisis vitales, sino en todas las situaciones que suponen o incitan un cambio personal y social.

 

La orientación sociolaboral está inmersa en la intervención de lo social. Nuestros objetivos no pueden separarnos de los fines que persigue esa intervención social, especialmente cuando se trata de colectivos que manifiestan especiales dificultades de acceso al empleo.

 

1. OBJETIVO DE LA ORIENTACIÓN SOCIOLABORAL.

 

Para llegar a una definición amplia del fin último de la intervención en orientación sociolaboral, y tomando en cuenta lo desarrollado en el apartado precedente, debemos considerar tres  objetivos distintos que confluyen en nuestro quehacer:

 

- Por un lado, un OBJETIVO GENERAL que haga referencia a lo que es orientación en sí misma. Entre las múltiples definiciones que existen tomamos la que consideramos más amplia y generalizable. Orientación es, pues, un “proceso de ayuda profesionalizada hacia la consecución de promoción personal y de madurez social” (A. Pérez, 1985).

Algunos elementos que pueden ayudarnos a perfilar aún más este objetivo son:

 

1) Apoyando una creciente autonomía personal . Desenvolvimiento social, gestión de información y de búsqueda de oportunidades, resolución de conflictos, autonomía económica,...

 

2) Estimulando a la persona a que asuma paulatinamente la responsabilidad sobre su propio proceso de desarrollo personal y promoción social, asumiendo los derechos y obligaciones en la relación social y ciudadana.

 

3) Apoyando el desarrollo en las personas de la capacidad para desenvolverse socialmente y ‘situarse en medio de la complejidad sin ansiedad’, esto es lo que D. J. Torregrosa llama la “promoción cultural”   y participación cívica.

 

4) Facilitando los recursos necesarios para que las personas puedan reconstruir su identidad profesional sobre la base de su proceso de maduración personal y promoción social.

 

- Por otro lado, debemos hacer referencia al aspecto SOCIAL de nuestro trabajo y sumarnos, inevitablemente, a aquel objetivo general de la intervención en lo social, que podríamos definir como el proceso que permite adquirir plenamente a la persona todos los “derechos y deberes referentes al bienestar del ciudadano en sentido amplio: salud, protección, calidad de vida, trabajo y educación” (L. M. López-Aranguren, 2002). Podemos enumerar algunos aspectos que son básicos para esa recuperación de la ciudadanía y que pueden servir para seguir profundizando en el sentido de este concepto. Algunos de estos elementos, que se pueden resumir en el apoyo a la fragilidad y ayudar a las personas a posicionarse favorablemente en lo social, pueden ser:

 

1) Incentivar la participación cultural y la promoción cívica y democrática : participar en las decisiones políticas, adquisición de medios para el consumo, acceso a la formación y a disfrutar de la cultura, etc.

 

2) Favorecer la i dentidad cultural que faciliten el sentimiento de pertenencia a un grupo social de referencia.

 

3) Facilitar el acceso a idénticas oportunidades que el resto de la población (derecho al consumo, al empleo, etc.).

 

4) Promover la adquisición y desarrollo de competencias prosociales que favorezcan el desenvolvimiento relacional con autonomía y el afrontamiento de las distintas situaciones sociales.

 

5) Estimular la responsabilidad social hacia las obligaciones administrativas, jurídicas,  económicas y de convivencia cívica como miembro de una comunidad.

 

- Finalmente, no podemos obviar aquel otro aspecto que acota y define el carácter de nuestra intervención: el aspecto LABORAL. Esto se concreta como aquel proceso que permite a la persona mejorar sus condiciones para situarse favorablemente ante el empleo y facilitar su acceso a un puesto de trabajo .

 

El empleo no es una meta de nuestra intervención, sino un medio para que la persona pueda generar sus propios recursos económicos y materiales que le permita disfrutar del bienestar de nuestra sociedad, adquirir los compromisos y obligaciones que exige la convivencia social y, finalmente, disfrutar de los derechos propios que establece el estado.

Situar el empleo como el elemento mediador de nuestra intervención, no debe mermar la importancia que, aún hoy, tiene éste para la adquisición de prebendas sociales. Castel (1997) señala que la participación en redes de sociabilidad y en los sistemas de protección social depende del lugar que se ocupe en la división social del trabajo. La reflexión, sin embargo, debe encaminarse para descentrar la importancia del trabajo como estructurante de lo social.

 

Nuestras funciones no deben perder de vista algunos de los tres cometidos definidos anteriormente.

 

La pérdida de un puesto de trabajo o la dificultad para acceder a un empleo suelen estar acompañados por la disminución de poder adquisitivo, pérdida de participación y una devaluación de la valoración de nosotros mismos. Esto significa que el empleo es una parte muy importante, bien para acceder o bien para mantener el ejercicio de la ciudadanía.

 

Por todo ello, en la orientación sociolaboral no debemos centrar nuestra intervención en el acceso a un puesto de trabajo. Su insistencia nos lleva a perder de vista aspectos intermedios que son básicos de esos otros objetivos más amplios. Si nuestro empeño se centra con exclusividad, creemos que erróneamente, en que la persona encuentre un trabajo, caemos en el error de una intervención que tiene diversas consecuencias, a nuestro modo de ver, negativas:

 

1) Vamos a medir el éxito o el fracaso de nuestra actuación por el número de personas atendidas que han encontrado un empleo, en vez de por el avance que la persona haga para conquistar cuotas de mejora en la consecución de sus objetivos en relación con el empleo . Si fuera así,  no entenderíamos, por ejemplo, que el éxito de un grupo de búsqueda activa no está tanto en que la persona encuentre un puesto de trabajo como que aprenda a gestionar con autonomía su propia búsqueda de oportunidades de empleo. De esta manera nos cegaríamos a una evaluación real del impacto de nuestra intervención y de los programas con los que trabajamos; es decir, debemos incidir en la evaluación de los procesos y no en los resultados esperados.

 

2) Centrar todos los esfuerzos en la consecución en un empleo hace que consideremos que el proceso que ha emprendido la persona y en el que colaboramos finaliza una vez haya conseguido un puesto de trabajo, dejando de intervenir en un momento especialmente sensible . Es decir, desde esta perspectiva se corre el riesgo de no intervenir en el momento, probablemente, en que la persona requiere de más apoyo a través de acciones para el mantenimiento del empleo. En muchas ocasiones los más difícil no es que la persona encuentre un puesto de trabajo, sino que posea la capacidad para mantenerlo, fomentando su autonomía y responsabilidad.

 

3) Centrarnos en el empleo significa que en ocasiones vamos a sacrificar la demanda de la persona a favor del discurso institucional y administrativo. Esto es, vamos a perder de vista la demanda real (muchas veces encubierta bajo un discurso impecable de empleo), empecinándonos en nuestro propio objetivo que consistirá en que encuentre un puesto de trabajo. Este es un error que nos privará de realizar una intervención más progresiva e insistiríamos sin querer en la sensación de frustración de muchas de las personas que atendemos. Así, todos tenemos en nuestro haber personas que cuando han encontrado un trabajo, finalmente no formalizan el contrato o, en el mejor de los casos, dejan el empleo a los pocos días, por no hablar de quienes son despedidas por falta, no ya de habilidades, sino de hábitos básicos (puntualidad, higiene,…).

 

4) Si el único objetivo que persigue la orientación sociolaboral fuera el acceso a un empleo, las intervenciones y actividades realizadas caen en la absurda transmisión única de contenidos y destrezas o en la instrucción de herramientas a veces inservibles para algunas personas con intereses laborales muy específicos. ¿Cuántas veces nos sorprendemos haciendo un currículum vitae o entrenando en la entrevista a personas que no tienen experiencia y que el sector al que se dirigen es informal en los procesos de selección?.

 

Desde esta perspectiva no podemos situar nuestro último objetivo sólo en la consecución de un puesto de trabajo, sino en la capacidad para conseguirlo y mantenerlo. Así, el aprendizaje de la gestión de búsqueda de oportunidades de empleo, el desarrollo de competencias para el desenvolvimiento social y el afrontamiento de un puesto de trabajo, la mejora de la  empleabilidad y el mantenimiento del empleo son aspectos básicos a desarrollar con las personas en orientación sociolaboral, con el fin de que ésta consiga mayores cuotas de autonomía y participación en lo social. Pero sobre todo, debemos fomentar, desde nuestra intervención, el encuentro consigo mismas, con su biografía personal y profesional, y el descubrimiento del entorno en el que quieren participar.

 

La diferencia entre la orientación sociolaboral y otro tipo de intervenciones exclusivamente laborales (orientación profesional y vocacional, orientación para el empleo en la universidad o centros profesionales, intervención en consultoría de outplacement, etc.) lo establece el aspecto social. Es por ello, que hacemos hincapié en tener siempre presente los tres objetivos propuestos más arriba (el general de la orientación, el social y el laboral).

 

Vamos a intentar unir esos tres objetivos, que van a definir nuestro trabajo, definiendo la orientación sociolaboral como un PROCESO DE AYUDA Y ACOMPAñAMIENTO EN EL  DESARROLLO DE COMPETENCIAS PERSONALES, SOCIALES Y LABORALES QUE SITÚEN A LA PERSONA EN UNA POSICIÓN FAVORABLE ANTE EL EMPLEO Y POSIBILITEN EL ACCESO Y MANTENIMIENTO DE UN PUESTO DE TRABAJO.

 

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2. CARACTERÍSTICAS DE LA PROFESIÓN DEL ORIENTADOR SOCIOLABORAL.

 

Una de las dificultades, aún no resueltas, dentro de lo social consiste en coordinar servicios y profesionales, delimitar actuaciones y secuenciar las intervenciones con el fin de atender racionalmente a las personas que utilizan estos servicios. Son muchas las causas de esta disgregación, entre las que se encuentran la gran diversidad de realidades que se atienden, la dificultad para coordinar propuestas y políticas diversas o, incluso, la falta de definición de los roles de los distintos profesionales.

 

Así, todos entendemos que existen intervenciones claramente secuenciadas por la importancia que tienen para mejorar el bienestar de las personas. Esas son las primeras actuaciones a  realizar. Nos estamos refiriendo tanto al trabajo social (acercar y gestionar los recursos económicos y materiales necesarios) y a la intervención sociosanitaria y jurídica, intervenciones que deben, en su fin, posicionar a las personas en una situación de igualdad para afrontar con éxito su desenvolvimiento y participación social. Vivienda, recursos económicos, apoyos familiares y sociales, educación básica, situación administrativa de las personas (en el caso de los inmigrantes), rehabilitación psicosocial (enfermos crónicos mentales, exreclusos,...), recuperación de hábitos de salud e higiénicos, atención sociosanitaria (toxicomanías, enfermedades crónicas), sistemas de protección (mujeres maltratadas, protección del menor, ...), etc., son algunos de los aspectos de deben estar cubiertos antes (o simultáneamente) de realizar orientación sociolaboral.

 

Nuestra intervención no entra en conflicto cuando es claro el protagonismo de la orientación sociolaboral. En la medida en que intervenimos en procesos más amplios como las situaciones de vulnerabilidad o exclusión, la definición de nuestro ámbito de actuación es más confusa. Toda profesión debe acotar un espacio propio de actuación que definirá sus funciones, permitirá describir la preparación específica que debe tener el profesional, sus derechos y sus obligaciones. Esto no es fácil con una profesión emergente, que va cobrando un creciente protagonismo en la intervención de lo social ya que la interrelación con otros profesionales no está aún muy delimitada.

 

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3. NIVELES DE INTERVENCIÓN SOCIOLABORAL

 

1) Primer ámbito de intervención.

 

En este primer ámbito de actuación incluimos todas las intervenciones puntuales que tienen un carácter informativo, activador y motivador para el acceso al empleo y que suponen un AJUSTE de la persona a las exigencias laborales. Nos estamos refiriendo a personas que poseen un nivel óptimo de empleabilidad, y que tienen más o menos definidos sus intereses laborales y profesionales. Son tres los objetivos que se pueden establecer en este primer nivel de intervención y ámbito de actuación:

 

a. Recualificación profesional/ocupacional

b. Adecuación en destrezas y conocimientos al ámbito laboral

c. Autogestión de la búsqueda de oportunidades

 

Se trataría de INTERVENCIONES PUNTUALES y de CORTA DURACIÓN , pues las personas van a utilizar uno o dos recursos y éstos habitualmente están relacionados con:

 

• Formación ocupacional: para recualificarse o adaptarse mejor a las demandas del mercado.

 

• Orientación para el empleo: aquí incluimos todas aquellas acciones grupales o individuales que facilitan a la persona información que les sitúa y orienta en el mundo del empleo.

 

• Gestión de búsqueda de oportunidades: Se pueden incluir todas aquellas acciones, generalmente grupales, que implementan de recursos (técnicas, habilidades y conocimientos) para acceder a oportunidades y afrontar en mejores condiciones los procesos de selección.

 

Este ámbito de actuación estaría acotado, por ejemplo, a centros profesionales y de formación, centros de formación ocupacional y profesional, universidades y programas específicos de atención a desempleados en condiciones óptimas de empleabilidad, consultoría de outplacement, etc.

 

Debemos señalar que no es un tipo de intervención exclusiva, simplemente la orientación profesional tiene un carácter PREFERENCIAL porque aún así debe existir una colaboración activa con otros profesionales como los orientadores de esos centros, los responsables de los departamentos de salidas profesionales, los claustros de profesorado, etc.

 

2) Segundo ámbito de intervención.

 

Este segundo ámbito estaría definido por una intervención más amplia, destinada a desarrollar competencias profesionales y habilidades laborales para el desenvolvimiento de la persona en el mundo del trabajo, es decir, requieren el desarrollo COMPETENCIAL de aspectos personales y profesionales para que las personas se sitúen favorablemente en el ámbito laboral. De una manera general, se trataría de personas con un nivel intermedio de empleabilidad, cuyo objetivo profesional e intereses laborales son difusos o están poco definidos. Los objetivos que definen la intervención dentro de este ámbito serían:

 

a. Cualificación profesional/ocupacional.

b. Desarrollo de habilidades y competencias para el desenvolvimiento en el ámbito laboral.

c. Situar a la persona positivamente ante la complejidad del empleo y de lo social.

 

Se trataría de intervenciones que requieren de la realización de un itinerario, adaptando las diferentes actuaciones y recursos a las necesidades de las personas y que tendría una DURACIÓN MEDIA , pues las personas van a utilizar varios recursos secuencialmente para cubrir las necesidades detectadas en ellos. Algunas de las actividades que estarían ubicadas en esta zona de intervención son:

 

• Formación ocupacional: para cualificarse y adaptarse mejor a las demandas del mercado.

 

• Orientación para el empleo: aquí incluimos todas aquellas acciones grupales o individuales que facilitan a la persona información que les sitúa y orienta en el mundo del empleo y que acentúan sus objetivosen los aspectos motivadores y actitudinales.

 

• Gestión de búsqueda de oportunidades: Se pueden incluir todas aquellas acciones, generalmente grupales, que implementa de recursos (técnicas, habilidades y conocimientos) para acceder a oportunidades y afrontar en mejores condiciones los procesos de selección.

 

• Promoción de la igualdad, la autonomía y el desarrollo personal: En este ámbito de intervención es necesario que cobren un mayor espacio todas aquellas acciones o talleres que promocionen la igualdad por la diferencia de género, apoyo a la resolución de conflictos sociales y desarrollo de habilidades para la relación social en el ámbito laboral.

 

• Descubrimiento del objetivo profesional: Serían acciones encaminadas a descubrir los intereses profesionales, las capacidades personales relacionadas con el ámbito laboral y, a través de experiencias facilitadoras tutorizadas (prácticas, contratos de inserción, primeras experiencias laborales, etc.) aprender a desenvolverse en el mundo del trabajo.

 

• La promoción cultural y social: En este proceso de desarrollo personal, los proyectos de intervención social suelen olvidar aspectos fundamentales para el acceso a la ciudadanía como el fomento de la participación, la autonomía creciente, el reencuentro con las aficiones, la comprensión del mundo que nos rodea y de los acontecimientos que nos condicionan, el acceso a la cultura, el desarrollo personal,...

 

Este ámbito de actuación estaría acotado, por ejemplo, a centros profesionales y de formación, centros de formación ocupacional y profesional, centros de atención a desempleados, centros de intervención social con determinados colectivos, asociaciones para el desarrollo local de determinadas zonas y programas específicos con desempleados de larga duración.

 

Esta intervención, normalmente, tiene el carácter de ser COMPARTIDA con otros profesionales del ámbito de lo social. Con algunas de las personas a las que se va a atender en este ámbito están trabajando otros profesionales tales como orientadores psicopedagógicos, maestros de taller, educadores sociales, técnicos de servicios sociales, organizaciones sociales (centros de atención a minusvalías, centros de ayuda al toxicómanos, programas de reinserción social con exreclusos, ...) y nuestra intervención es una fase última de un proceso más amplio que estos profesionales están llevando a cabo con esas personas.

 

3) Tercer ámbito de intervención .

 

Este último ámbito de actuación está prescrito para una intervención más profunda, que abarca otros aspectos más personales y culturales. Estaría encaminado a desarrollar en las personas competencias personales que están en relación con el desenvolvimiento sociolaboral, habilidades prelaborales y adquisición de hábitos de trabajo, esto es, la ADECUACIÓN de las personas al entorno sociolaboral en el que están inmersas. Este tipo de intervención estaría en relación con una baja o muy baja empleabilidad.

Los objetivos que definen la intervención dentro de este ámbito serían:

 

a. Desarrollar aspectos ocupacionales de las personas.

b. Desarrollar hábitos y habilidades básicos.

c. Posicionar favorablemente a la persona para emprender el desarrollo de su ocupabilidad.

 

Se trataría de intervenciones que requieren de un itinerario a LARGO PLAZO , adaptando las diferentes actuaciones y recursos a las necesidades de las personas. Esta intervención sólo se puede dar como acompañamiento a un proceso mucho más amplio, en el que la orientación sociolaboral simultánea sus actuaciones con el fin de posicionar a las personas en la situación más óptima posible para el desenvolvimiento social.

 

La secuenciación y el momento de intervención va ha depender de otro profesional. Es difícil establecer aquí actividades a realizar debido a la gran diversidad de necesidades que se pueden detectar; es más, creemos que con estas personas se debe hacer un esfuerzo económico por parte de la Administración Pública y de las organizaciones privadas para diseñar y crear recursos y acciones a medida, evitando al máximo la inevitable estandarización de las actuaciones. Algunas de las actividades que estarían ubicadas en esta zona de intervención son:

 

• Colaboración en las adaptaciones de programas de formación a necesidades especiales.

 

• Formación para el empleo: acciones formativas que les posibilite adquirir un oficio a través de programas amplios que unifiquen formación, contrato remunerado como Casas de Oficio, Escuelas Taller o talleres de empleo.

 

• Orientación y búsqueda de oportunidades para el acceso al empleo: todas aquellas acciones, preferentemente grupales, que están destinadas a informar y orientar sobre los canales de acceso a oportunidades y cómo acceder a la solicitud de un empleo.

 

• Inserción laboral: generar actuaciones para el desarrollo de cooperativas y empresas de inserción.

 

• Desarrollo cultural: establecer mecanismo de participación cultural que favorezcan el desarrollo de hábitos, habilidades y valores sociales básicos, además de acercarles a las nuevas tecnologías o costumbres sociales de una determinada cultura (en el caso de determinadas etnias o en inmigrantes).

 

• Promoción de la igualdad: En este ámbito de intervención es necesario que cobren un mayor espacio todas aquellas acciones o talleres que promocionen la igualdad por la diferencia de género, apoyo a la resolución de conflictos sociales y desarrollo de habilidades para la relación social en el ámbito laboral.

 

• Descubrimiento de potencialidades: Serían acciones encaminadas a descubrir los intereses profesionales, las capacidades personales relacionadas con el ámbito laboral y, a través de experiencias facilitadoras tutorizadas (prácticas, contratos de inserción, primeras experiencias laborales, etc.) aprender a desenvolverse en el mundo del trabajo.

 

• Desarrollo cultural: Fomentar el desarrollo de recursos culturales para incentivar a su participación, contribuyendo de esta manera al desarrollo de la identidad social y la participación cívica de la persona en la sociedad.

 

Este ámbito de actuación estaría relacionado con centros de intervención especial (menores en protección penal, atención a minusvalías, etc, centros penitenciarios) intervención en Servicios Sociales (centros de atención a la inmigración, centros de servicios sociales, ...), centros de intervención sociosanitaria (centro de atención a tetraplejías, centros de ayuda al toxicómano, ...), etc.

 

Esta intervención tiene el carácter de ser COMPLEMENTARIA a otro tipo de intervenciones sobre las que pivota la actuación de la orientación sociolaboral o colabora en la adaptación de los programas de servicios sociales, organizaciones sociales (centros de atención a minusvalías, centros de ayuda al toxicomanías, programas de reinserció social con exreclusos, centros de rehabilitación laboral y centros de rehabilitación psicosocial para enfermos mentales crónicos, ...) y nuestra intervención es una fase última de un proceso más amplio que estos profesionales están llevando con esas personas. Esto es, lo central es el proceso social o sociosanitario que la persona está haciendo, siendo la orientación sociolaboral un complemento que se realiza cuando las necesidades básicas están cubiertas) a la actuación de otros profesionales.

 

Es necesario señalar que los límites de estos tres ámbitos no son rígidos ni pueden reflejar en toda su totalidad la amplia variedad de situaciones en las que el orientador sociolaboral puede intervenir y en qué grado de implicación. En todo caso marca las lindes de nuestra actuación en relación con otros profesionales y otro tipo de intervenciones.

 

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4. FUNCIONES GENERALES DEL ORIENTADOR SOCIOLABORAL.

 

Las hoy acciones OPEA y todas aquellas encaminadas al autoempleo han ayudado a revalorizar el trabajo del orientador sociolaboral. En estos programas han cobrado mayor peso nuestra intervención directa con el desempleado. Esta función ha ensombrecido otras que, en rigor, pertenecen a un orientador sociolaboral y ha fomentado cierta miopía y minusvaloración de las posibilidades que todo orientador tiene.

 

Como la variedad de los programas, colaboraciones o ámbitos de intervención son tan amplias, tal vez se pueden señalar algunas de las funciones que esta profesión puede desempeñar para, a partir de ahí, poder resituar nuestro trabajo en el ámbito de la intervención social. Entre todas las posibles, de forma general, podemos destacar:

 

a. Función pedagógica:

 

• Proveer y generar experiencias que permitan a la persona afianzarse en sus propias capacidades, afrontar y resolver situaciones, promover la confianza en sí mismas y estimular la autonomía de la personas.

• Nuestro trabajo se dirigirá a que la persona consiga su plena adaptación en cualquier momento de su proceso para la inserción sociolaboral, previniendo desajustes y adoptando medidas correctivas para que la persona alcance el dominio de lo que está pretendiendo conseguir.

• Tutoría y acompañamiento a lo largo de todo el proceso.

 

b. Función asesora:

 

• En proyectos educativos para la adecuación de los contenidos y procesos curriculares de aprendizaje a la vida activa.

• En el diseño de programas ocupacionales para su adaptación a las demandas sociales: programas, cursos de formación,...

• En el desarrollo de programas de intervención social, en lo que corresponde en su adecuación a la demanda laboral.

• En el diseño de estructuras de inserción por parte de administraciones y ONG.

• En el desarrollo de recursos como bolsas de empleo, acciones OPEA, acciones para el autoempleo, etc.

 

c. Función técnica:

 

• Participación técnica en la puesta en marcha y atención (grupal e individual) con las personas que son atendidas.

• Desarrollo de investigaciones que permitan la innovación y un conocimiento más profundo de la realidad sociolaboral.

 

d. Función mediadora:

 

• Intermediación con el tejido empresarial para la creación de acuerdos con los empleadores que faciliten la inserción.

• Búsqueda, implementación y gestión de recursos que posibiliten información y acerque canales de acceso a oportunidades laborales con las personas.

• Realizar acciones de sensibilización con todos los agentes económico - productivos hacia la población con la que se está interviniendo.

• Relación con otros recursos sociales, sanitarios, educativos y culturales.

• Generación de experiencias (prácticas, tutorizaciones en puestos de trabajo reales, visitas a empresas, charlas con otras personas o profesionales,...).

(Texto extraído de: “ORIENTACIÓN SOCIOLABORAL BASADA EN ITINERARIOS. Una propuesta metodológica para la intervención con personas en riesgo de exclusión”, de la Fundación Tomillo, Madrid).

 

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5. EL ORIENTACIÓN LABORAL EN LOS SERVICIOS PÚBLICOS NACIONALES.

 

La orientación laboral en nuestro país, carece de un marco académico determinado. Los profesionales que acceden a esta labor lo hacen desde distintos contextos formativos y gran parte de su desempeño profesional lo desarrollan de forma autónoma, siguiendo los dictados de sus propias habilidades y conocimientos. Desde algunas disciplinas académicas se han tomado prestados contenidos que han resultado útiles para el trabajo de los orientadores laborales. Así, la orientación vocacional o de carrera que se estudia en las facultades de Pedagogía o Psicopedagogía, algunas asignaturas y contenidos de psicología industrial o, más colateralmente, conceptos relacionados con el mercado laboral estudiados en Derecho, Sociología, Trabajo Social, etc. configuran las fuentes más comunes de la orientación laboral.

 

Sin embargo, existen varias peculiaridades vinculadas al trabajo de los orientadores laborales con personas en situación de desempleo que hacen necesaria una elaboración especializada de las pautas y metodología de trabajo. Distinguiremos dos de ellas por considerarlas las más importantes y las que más han determinado las propuestas de trabajo que se han ido consolidando en la práctica profesional de la orientación laboral: la heterogeneidad del colectivo de desempleados y el peculiar contexto sociocultural que acompaña a la tarea de buscar empleo.

 

El colectivo de desempleados abarca un amplísimo abanico de personas en el que podemos encontrar jóvenes despistados en busca de su primer empleo, mujeres que quieren trabajar y no se les ofrecen oportunidades, personas afectadas por ajustes de plantilla, excarcelados en proceso de reinserción, discapacitados, inmigrantes, etc. Todos ellos acuden a su oficina de empleo y son atendidos de forma uniforme, sin que los servicios públicos de empleo entiendan diferentes formas de actuación para cada uno de ellos.

 

El contexto social que acompaña en muchas ocasiones a las personas en situación de desempleo es bastante negativo. Llamar "parada" a una persona que busca trabajo no refleja una imagen precisamente positiva. Así mismo, la propia tarea de buscar empleo es a menudo frustrante; te obliga a realizar actividades que son extrañas a la vida diaria e incluso, en ocasiones, te somete a pruebas de conducta cercanas a la humillación.

Estas dos circunstancias, heterogeneidad y contextos social negativo, han marcado el trabajo de los últimos años en el ámbito de la orientación labora y han dejado un poso de experiencia que va cristalizando en una serie de conocimientos cada vez mejor organizados que ofrecen a los profesionales una referencia general para la toma de decisiones.

 

Destacaremos dos elementos que, por su generalidad, resultan más importantes en la práctica de la orientación laboral: uno, que ordena las principales materias o contenidos que configuran la tarea de los profesionales bajo la denominación de "sistema facilitador de inserción" y, otro, que determina una estrategia general de intervención con las personas en situación de desempleo, que podríamos llamar "centrada en los recursos del usuario" y, que se adapta muy bien al contexto de trabajo en un servicio público de empleo, por su carácter positivo y breve.

 

Distinguimos cuatro elementos de trabajo y los entendemos configurando un sistema interrelacionado que determina la tarea de búsqueda de empleo. Estos cuatro elementos son estudiados cuando una persona entra en contacto con su orientador laboral y de su evaluación pueden derivarse las futuras actuaciones:

 

Planificación: Contempla todos aquellos aspectos relacionados con los objetivos de los desempleados y con las estrategias a desarrollar para alcanzarlos. Pueden ser objetivos profesionales, muy importantes cuando alguien busca trabajo por primera vez o cuando se ve obligado a cambiar. También se incluyen en este apartado los objetivos de búsqueda, las metas que una persona se pone para conseguir un trabajo: qué empresas visitar, cómo prepararse una entrevista, a dónde se dirigirá para solicitar trabajo, qué curso hacer para mejorar las probabilidades de empleo, etc.

 

Información: El tratamiento de la información, su actualización y selección, son tareas fundamentales en la búsqueda de empleo. Los técnicos en orientación laboral deben conocer bien las fuentes y facilitar a los usuarios datos y estrategias de manejo de la información eficaces. En este sentido cobra una importancia cada vez más relevante la utilización de Internet y de las nuevas tecnologías en general.

 

Habilidades: Buscar trabajo implica casi siempre realizar una serie de tareas para las que muchas personas no se encuentran especialmente capacitadas. Redactar un currículum o una carta de presentación, realizar una entrevista o enfrentarse a un tribunal exigen cierto entrenamiento si queremos obtener resultados positivos.

 

Motivación: Uno de los aspectos más demandados por los técnicos en orientación laboral es su capacitación para el manejo de técnicas de motivación. Incluiríamos en este apartado técnicas para trabajar con la ansiedad o intervenciones que ayuden al cambio de actitud mediante el trabajo con las expectativas, la construcción positiva de objetivos o los refuerzos a las tareas de búsqueda.

 

(Texto extraído de: “Guía sobre Aspectos Generales para el Desarrollo de las Acciones de Orientación Laboral en Castilla y León”).

 

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6. ORIENTACIÓN SOCIOLABORAL EN MIRAVERINTEGRACIÓN.

 

ACCIONES DE ORIENTACIÓN SOCIO LABORAL QUE SE DESARROLLAN:

 

  • Acompañar, orientar, aconsejar y asesorar al usuario/a.
  • Realizar la entrevista de acceso y el diagnóstico de empleabilidad para reconocer las competencias, habilidades y fortalezas del usuario/a.
  • Conocer y comprobar los objetivos/resultados que busca el usuario/ y establecer el plan de trabajo.
  •  Identificar los recursos y servicios a los que se puede derivar al usuario/a y compartir información con los técnicos/as responsables de la intervención.
  • Ayuda para tomar decisiones individuales ante el entorno socio-laboral adaptando la información al usuario, teniendo en cuenta las características y atributos personales.
  • Ayuda para gestionar el tiempo y dinero dependiendo de las circunstancias del individuo.
  • Seguimiento y evaluación del plan de trabajo. Para ello, se debe recoger toda la información necesaria durante las distintas fases en las que se desarrolla el itinerario, así como realizar devoluciones precisas de la evolución de la intervención a las personas beneficiarias.

 

ACCIONES QUE SE DESARROLLAN EN MATERIA DE INSERCIÓN LABORAL:

 

  • Búsqueda, elaboración y transmisión de información sobre empleo y formación.
  • Estudio de los recursos de formación y empleo en la localidad y ámbito geográfico de la provincia.
  • Promoción y desarrollo de aquellos recursos comunitarios generadores de posibilidades de inserción.
  • Planificación de itinerarios profesionales junto con el demandante.
  • Orientación laboral para familiares de trabajadores que buscan trabajo, contribuyendo a mejorar su ocupabilidad e inserción.
  • Ayuda para que el trabajador tenga un adecuado manejo de las relaciones y presiones interpersonales de cara a la inserción en el mercado ordinario.
  • Ayuda a modificar, y en su caso extinguir, las actitudes inadecuadas hacia la búsqueda de trabajo, como pueden ser: problemas personales, déficits de información, déficits de habilidades, falta de motivación o motivación negativa, conductas inadecuadas, reglas verbales poco prácticas, inoportunidad, ansiedad.
  • Ayuda para controlar el tiempo a invertir en formación, prácticas y empleo eligiendo en función de las capacidades y circunstancias del individuo.
  • Ayuda para conseguir que el demandante conozca sus habilidades, aptitudes y destrezas de un modo realista, con el fin de mejorar y optimizar su perfil.
  • Promoción de los colectivos desfavorecidos en el mercado de trabajo.
  • Ayuda e información para el autoempleo o posible realización de su plan de empresa.
  • Extinción actitudes negativas hacia los colectivos desfavorecidos por parte de familiares, amistades, empleadores, y sociedad en general.
  • Recepción y gestión de ofertas y demandas de empleo, preselección candidatos y realización de seguimientos durante el proceso.
  • Participación en la organización de eventos de intercambio de experiencias entre entidades relacionadas con el Empleo.
  • Administración, archivo y registro de datos sobre todos los procedimientos citados anteriormente.

 

NUEVAS ACCIONES EN DESARROLLO.

 

  • Impartir módulos y talleres sobre habilidades y técnicas para la búsqueda de trabajo.
  • Realización sondeos en bases de datos de empresas ordinarias.
  • Elaboración y desarrollo de acciones para la captación de empresas de destino para los trabajadores en proceso de inserción.
  • Redacción de artículos profesionales para la difusión pública de temas relacionados con el Empleo.

 

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